CAPITULO
4
1. Después de estas cosas miré, y he
aquí una puerta abierta en el cielo: y la primera voz que oí, era como de
trompeta que hablaba conmigo, diciendo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas
que han de ser después de éstas.
Habiendo
llegado Juan al reposo del señor, por su gracia y misericordia, fue llamado por
nuestro Señor Jesucristo para revelarle las cosas que han de suceder en su
momento.
2. Y luego yo fui en Espíritu: y he
aquí, un trono que estaba puesto en el cielo, y sobre el trono estaba uno sentado.
Juan en el espíritu, es decir con el Espiritu Santo, es llevado por el señor al lugar santísimo, al sitio en el
cielo donde reposa el trono sagrado del señor.
3. Y el que estaba sentado, era al
parecer semejante a una piedra de jaspe y de sardio: y un arco iris había
alrededor del trono, semejante en el aspecto a la esmeralda.
Y
la imagen de Jesús comparándolo con piedras es clara y contundente y representan lo siguiente: “Cuando Dios mando
a Moisés a hacer las vestiduras sacerdotales dijo: Harás el pectoral del juicio
de obra primorosa…y lo llenaras de pedrería en cuatro hileras de piedra…y las
piedras serán según los nombres de los hijos de Israel, doce según sus nombres…serán
según las doce tribus” aquí se nombran dos, que son la primera el Sardio que
representa a Rubén el primogénito de Jacob y Jaspe que representa a Benjamín el
último de los hijos.
Aquí
Dios vuelve a expresarse con la analogía de él mismo como el primero y el último.
El
arcoíris representa al pacto de Dios con su pueblo santo.
4. Y alrededor del trono había
veinticuatro sillas: y vi sobre las sillas veinticuatro ancianos sentados,
vestidos de ropas blancas; y tenían sobre sus cabezas coronas de oro.
Aquí la palabra
misma interpreta claramente quienes son estos veinticuatro ancianos en el capítulo
anterior: “Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono;
así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”
“El que venciere, será vestido
de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y
confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles”
“No tengas ningún temor de las cosas
que has de padecer. He aquí, el diablo ha de enviar algunos de vosotros a la
cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación de diez días. Sé fiel
hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida”.
Por anciano tenemos a una persona sabia, que ya ha vencido en el nombre
de Cristo, hombres justos y piadosos que se han guardado del mundo y han
guardado los mandamientos de YHAVEH.
5. Y del trono salían relámpagos y
truenos y voces: y siete lámparas de fuego estaban ardiendo delante del trono,
las cuales son los siete Espíritus de Dios.
Aquí
está El espíritu de Dios hablando con poder.
Dios
en su perfección infinita está conformado por siete espíritus que representan
el todo y que son:
·
El Espíritu de Dios.
·
El Espíritu de Sabiduría.
·
El Espíritu de Inteligencia.
·
El Espíritu de Consejo.
·
El Espíritu de Poder.
·
El Espíritu de Conocimiento.
·
El Espíritu de Temor a YHAVEH.
6. Y delante del trono había como un
mar de vidrio semejante al cristal; y en medio del trono, y alrededor del
trono, cuatro animales llenos de ojos delante y detrás.
Esta
visión como de mar de vidrio, es el numero incontable de Ángeles que sirven a
Dios y que se encuentran delante de su trono y que al juntarse hacen un número
tan grande que parece un mar y que por su brillantez se le compara con el
brillo del cristal.
Y el primer animal era semejante a
un león; y el segundo animal, semejante a un becerro; y el tercer animal tenía
la cara como de hombre; y el cuarto animal, semejante a un águila volando.
Aquí
se habla de cuatro seres vivientes, llenos de ojos por delante y por detrás
cada uno con una características distintivas, el primero como un león, el
segundo como un becerro, el tercero como con cara de hombre y el cuarto como de
ave.
También
hablamos del número 4, este número representa para lo terrenal lo que el 7 para
lo espiritual, algo que está completo, el todo.
Aquí
claramente se evidencia la existencia ante el trono de Dios de una
representación de la creación viviente en la tierra.
7. Y los cuatro animales tenían cada
uno por sí seis alas alrededor, y de dentro estaban llenos de ojos; y no tenían
reposo día ni noche, diciendo: Santo, santo, santo el Señor Dios Todopoderoso,
que era, y que es, y que ha de venir.
Estos
seres vivientes, que son la creación de Dios, tienen seis alas cada uno, esto
demuestra la aceptación de Dios aun conociendo nuestras imperfecciones, ya que
al hablar del número 6, hablamos de algo imperfecto, nos recuerda que somos
débiles en la carne, pero que aun así tenemos un lugar guardado delante de
Dios.
Revelándonos
la existencia de una parte de Dios en cada uno de los seres vivos que habitan en
nuestro planeta.
8. Y cuando aquellos animales daban
gloria y honra y alabanza al que estaba sentado en el trono, al que vive para
siempre jamás,
9. Los veinticuatro ancianos se
postraban delante del que estaba sentado en el trono, y adoraban al que vive
para siempre jamás, y echaban sus coronas delante del trono, diciendo:
10. Señor, digno eres de recibir gloria
y honra y virtud: porque tú criaste todas las cosas, y por tu voluntad tienen
ser y fueron criadas.
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