martes, 27 de marzo de 2012

Apocalipsis capitulo 5 decodificado


1.       Y vi en la mano derecha del que estaba sentado sobre el trono un libro escrito de dentro y de fuera, sellado con siete sellos.
Aquí Juan nos habla que ve en la  mano derecha del que está sentado en el trono, es decir en la mano de Dios, un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos. La mano derecha de Dios representa el poder y la gloria de Dios, el libro escrito es el libro de la vida y los siete sellos nos dice que está vedado, prohibido para todo el universo, que solo el, Dios y su hijo, Jesús, tienen acceso a este libro .
2.     Y vi un fuerte ángel predicando en alta voz: ¿Quién es digno de abrir el libro, y de desatar sus sellos?
3.      Y ninguno podía, ni en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra, abrir el libro, ni mirarlo.
Uno de los ángeles de Dios alza la voz y preguntó  quien es digno de abrir el libro y conocer el plan de Dios, pero no se hayo ninguno, ni entre los ángeles del cielo, ni entre los habitantes de la tierra, ni entre los muertos.
4.     Y yo lloraba mucho, porque no había sido hallado ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo.
5.      Y uno de los ancianos me dice: No llores: he aquí el león de la tribu de Judá, la raíz de David, que ha vencido para abrir el libro, y desatar sus siete sellos.
El león de la tribu de Judá, de la raíz de David, se refiere a la ascendencia de Jesús, el cristo, el todo poderoso que desciende de la tribu de Judá, de donde nació el rey David, de esa misma estirpe nació también el cristo, ya que José, esposo de María y padre terrenal de Jesús es descendiente del rey David y de la tribu de Judá. Él es el único ser digno de abrir el libro de la vida, de tomar el poder de Dios y de conocer el misterio del plan de Dios.

6.     Y miré; y he aquí en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, que son los siete Espíritus de Dios enviados en toda la tierra.
En este momento, Juan ve a Jesús, en el lugar de Dios, en el trono del padre, en medio de los cuatro seres vivientes que representan la creación, y de los santos que ya han vencido, Juan ve a Cristo en todo su esplendor, como quien ya ha dado la vida por su causa, tiene los siete cuernos que son los siete espíritus de Dios.  
7.      Y él vino, y tomó el libro de la mano derecha de aquel que estaba sentado en el trono.
8.     Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro animales y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero, teniendo cada uno arpas, y copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos:
9.     Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro, y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y nos has redimido para Dios con tu sangre, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;
10.  Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.
11.   Y miré, y oí voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los animales, y de los ancianos; y la multitud de ellos era millones de millones,
12.  Que decían en alta voz: El Cordero que fué inmolado es digno de tomar el poder y riquezas y sabiduría, y fortaleza y honra y gloria y alabanza.
13.  Y oí a toda criatura que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y que está en el mar, y todas las cosas que en ellos están, diciendo: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la bendición, y la honra, y la gloria, y el poder, para siempre jamás.
14. Y los cuatro animales decían: Amén. Y los veinticuatro ancianos cayeron sobre sus rostros, y adoraron al que vive para siempre jamás.
Aquí al tomar el libro que guardaba los misterios de Dios, queda claro que Jesús, es el mismo Dios, ya no se podrá ver más como el hijo, como una figura de menor rango, aquí se revela la verdadera esencia de Jesús, Dios quien en su inmensa misericordia se hizo hombre y por amor se entregó al oprobio y a la humillación de la carne para saldar la deuda que había asumido el hombre desde la desobediencia de Adán y que solo el que impuso la pena a la transgresión podía librar al hombre de la carga de su pecado. Jesús, en su inmensa misericordia revelaba ahora a Juan las verdades con que se había dirigido a  el muchas veces siendo humano, “quien ha visto al hijo, ha visto al padre” o “nadie llega al padre sino por el hijo” o “el padre y yo uno solo somos”
Todo nos indica que Dios, el todo poderoso, el creador del cielo, de la tierra y del universo y de todo lo que en el existe, es el mismo Jesús, así como lo dice claramente la biblia en numerosos pasajes o como lo expresa el mismo Juan:
“En el principio era el verbo, y el verbo era con Dios, y el verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosa por el fueron hechas, y sin el nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida y la vida era la luz de los hombres.”
“Y aquel verbo fue hecho carne, y habito entre nosotros, lleno de gracia y de verdad”.









domingo, 4 de marzo de 2012

Apocalipsis capitulo 4 Decodificado


CAPITULO 4
1.       Después de estas cosas miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo: y la primera voz que oí, era como de trompeta que hablaba conmigo, diciendo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de ser después de éstas.
Habiendo llegado Juan al reposo del señor, por su gracia y misericordia, fue llamado por nuestro Señor Jesucristo para revelarle las cosas que han de suceder en su momento.
2.     Y luego yo fui en Espíritu: y he aquí, un trono que estaba puesto en el cielo, y sobre el trono estaba uno sentado.
Juan en el espíritu, es decir con el Espiritu Santo, es llevado por el señor al lugar santísimo, al sitio en el cielo donde reposa el trono sagrado del señor.
3.      Y el que estaba sentado, era al parecer semejante a una piedra de jaspe y de sardio: y un arco iris había alrededor del trono, semejante en el aspecto a la esmeralda.
Y la imagen de Jesús comparándolo con piedras es clara y contundente y  representan lo siguiente: “Cuando Dios mando a Moisés a hacer las vestiduras sacerdotales dijo: Harás el pectoral del juicio de obra primorosa…y lo llenaras de pedrería en cuatro hileras de piedra…y las piedras serán según los nombres de los hijos de Israel, doce según sus nombres…serán según las doce tribus” aquí se nombran dos, que son la primera el Sardio que representa a Rubén el primogénito de Jacob y Jaspe que representa a Benjamín el último de los hijos.
Aquí Dios vuelve a expresarse con la analogía de él mismo como el primero y el último.
El arcoíris representa al pacto de Dios con su pueblo santo.
4.     Y alrededor del trono había veinticuatro sillas: y vi sobre las sillas veinticuatro ancianos sentados, vestidos de ropas blancas; y tenían sobre sus cabezas coronas de oro.
Aquí la palabra misma interpreta claramente quienes son estos veinticuatro ancianos en el capítulo anterior: “Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”
“El que venciere, será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles”
“No tengas ningún temor de las cosas que has de padecer. He aquí, el diablo ha de enviar algunos de vosotros a la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación de diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida”.
Por anciano tenemos a una persona sabia, que ya ha vencido en el nombre de Cristo, hombres justos y piadosos que se han guardado del mundo y han guardado los mandamientos de YHAVEH.

5.      Y del trono salían relámpagos y truenos y voces: y siete lámparas de fuego estaban ardiendo delante del trono, las cuales son los siete Espíritus de Dios.
Aquí está El espíritu de Dios hablando con poder.
Dios en su perfección infinita está conformado por siete espíritus que representan el todo y que son:
·        El Espíritu de Dios.
·        El Espíritu de Sabiduría.
·        El Espíritu de Inteligencia.
·        El Espíritu de Consejo.
·        El Espíritu de Poder.
·        El Espíritu de Conocimiento.
·        El Espíritu de Temor a YHAVEH.
6.     Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y en medio del trono, y alrededor del trono, cuatro animales llenos de ojos delante y detrás.
Esta visión como de mar de vidrio, es el numero incontable de Ángeles que sirven a Dios y que se encuentran delante de su trono y que al juntarse hacen un número tan grande que parece un mar y que por su brillantez se le compara con el brillo del cristal.
Y el primer animal era semejante a un león; y el segundo animal, semejante a un becerro; y el tercer animal tenía la cara como de hombre; y el cuarto animal, semejante a un águila volando.
Aquí se habla de cuatro seres vivientes, llenos de ojos por delante y por detrás cada uno con una características distintivas, el primero como un león, el segundo como un becerro, el tercero como con cara de hombre y el cuarto como de ave.
También hablamos del número 4, este número representa para lo terrenal lo que el 7 para lo espiritual, algo que está completo, el todo.
Aquí claramente se evidencia la existencia ante el trono de Dios de una representación de la creación viviente en la tierra.
7.      Y los cuatro animales tenían cada uno por sí seis alas alrededor, y de dentro estaban llenos de ojos; y no tenían reposo día ni noche, diciendo: Santo, santo, santo el Señor Dios Todopoderoso, que era, y que es, y que ha de venir.
Estos seres vivientes, que son la creación de Dios, tienen seis alas cada uno, esto demuestra la aceptación de Dios aun conociendo nuestras imperfecciones, ya que al hablar del número 6, hablamos de algo imperfecto, nos recuerda que somos débiles en la carne, pero que aun así tenemos un lugar guardado delante de Dios.
Revelándonos la existencia de una parte  de Dios en cada uno de los seres vivos que habitan en nuestro planeta.
8.     Y cuando aquellos animales daban gloria y honra y alabanza al que estaba sentado en el trono, al que vive para siempre jamás,
9.     Los veinticuatro ancianos se postraban delante del que estaba sentado en el trono, y adoraban al que vive para siempre jamás, y echaban sus coronas delante del trono, diciendo:
10.  Señor, digno eres de recibir gloria y honra y virtud: porque tú criaste todas las cosas, y por tu voluntad tienen ser y fueron criadas.