1. Y vi en la mano derecha del que
estaba sentado sobre el trono un libro escrito de dentro y de fuera, sellado
con siete sellos.
Aquí
Juan nos habla que ve en la mano derecha
del que está sentado en el trono, es decir en la mano de Dios, un libro escrito
por dentro y por fuera, sellado con siete sellos. La mano derecha de Dios
representa el poder y la gloria de Dios, el libro escrito es el libro de la
vida y los siete sellos nos dice que está vedado, prohibido para todo el
universo, que solo el, Dios y su hijo, Jesús, tienen acceso a este libro .
2. Y vi un fuerte ángel predicando en
alta voz: ¿Quién es digno de abrir el libro, y de desatar sus sellos?
3. Y ninguno podía, ni en el cielo, ni
en la tierra, ni debajo de la tierra, abrir el libro, ni mirarlo.
Uno
de los ángeles de Dios alza la voz y preguntó
quien es digno de abrir el libro y conocer el plan de Dios, pero no se
hayo ninguno, ni entre los ángeles del cielo, ni entre los habitantes de la
tierra, ni entre los muertos.
4. Y yo lloraba mucho, porque no había
sido hallado ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo.
5. Y uno de los ancianos me dice: No
llores: he aquí el león de la tribu de Judá, la raíz de David, que ha vencido
para abrir el libro, y desatar sus siete sellos.
El
león de la tribu de Judá, de la raíz de David, se refiere a la ascendencia de
Jesús, el cristo, el todo poderoso que desciende de la tribu de Judá, de donde
nació el rey David, de esa misma estirpe nació también el cristo, ya que José,
esposo de María y padre terrenal de Jesús es descendiente del rey David y de la
tribu de Judá. Él es el único ser digno de abrir el libro de la vida, de tomar
el poder de Dios y de conocer el misterio del plan de Dios.
6. Y miré; y he aquí en medio del trono
y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba un Cordero
como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, que son los siete
Espíritus de Dios enviados en toda la tierra.
En
este momento, Juan ve a Jesús, en el lugar de Dios, en el trono del padre, en
medio de los cuatro seres vivientes que representan la creación, y de los
santos que ya han vencido, Juan ve a Cristo en todo su esplendor, como quien ya
ha dado la vida por su causa, tiene los siete cuernos que son los siete
espíritus de Dios.
7. Y él vino, y tomó el libro de la
mano derecha de aquel que estaba sentado en el trono.
8. Y cuando hubo tomado el libro, los
cuatro animales y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero,
teniendo cada uno arpas, y copas de oro llenas de perfumes, que son las
oraciones de los santos:
9. Y cantaban un nuevo cántico,
diciendo: Digno eres de tomar el libro, y de abrir sus sellos; porque tú fuiste
inmolado, y nos has redimido para Dios con tu sangre, de todo linaje y lengua y
pueblo y nación;
10. Y nos has hecho para nuestro Dios
reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.
11. Y miré, y oí voz de muchos ángeles
alrededor del trono, y de los animales, y de los ancianos; y la multitud de
ellos era millones de millones,
12. Que decían en alta voz: El Cordero
que fué inmolado es digno de tomar el poder y riquezas y sabiduría, y fortaleza
y honra y gloria y alabanza.
13. Y oí a toda criatura que está en el
cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y que está en el mar, y todas
las cosas que en ellos están, diciendo: Al que está sentado en el trono, y al
Cordero, sea la bendición, y la honra, y la gloria, y el poder, para siempre
jamás.
14. Y los cuatro animales decían: Amén.
Y los veinticuatro ancianos cayeron sobre sus rostros, y adoraron al que vive
para siempre jamás.
Aquí
al tomar el libro que guardaba los misterios de Dios, queda claro que Jesús, es
el mismo Dios, ya no se podrá ver más como el hijo, como una figura de menor
rango, aquí se revela la verdadera esencia de Jesús, Dios quien en su inmensa
misericordia se hizo hombre y por amor se entregó al oprobio y a la humillación
de la carne para saldar la deuda que había asumido el hombre desde la
desobediencia de Adán y que solo el que impuso la pena a la transgresión podía
librar al hombre de la carga de su pecado. Jesús, en su inmensa misericordia
revelaba ahora a Juan las verdades con que se había dirigido a el muchas veces siendo humano, “quien ha
visto al hijo, ha visto al padre” o “nadie llega al padre sino por el hijo” o
“el padre y yo uno solo somos”
Todo
nos indica que Dios, el todo poderoso, el creador del cielo, de la tierra y del
universo y de todo lo que en el existe, es el mismo Jesús, así como lo dice
claramente la biblia en numerosos pasajes o como lo expresa el mismo Juan:
“En
el principio era el verbo, y el verbo era con Dios, y el verbo era Dios. Este
era en el principio con Dios. Todas las cosa por el fueron hechas, y sin el
nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida y la vida era la
luz de los hombres.”
“Y
aquel verbo fue hecho carne, y habito entre nosotros, lleno de gracia y de
verdad”.




