CAPITULO 3
Conozco las obras de muchos que se dicen ser cristianos y están muertos
en sus pecados.
Por eso te digo que todo aquel que no muera para el pecado no podrá ser
justificado delante de Dios.
Acuérdate que a ti fue revelada la verdad, ponla en práctica y
arrepiéntete de tus pecados, porque el tiempo de mi venida está cerca
Todo aquel que viene a mí, deberá purificar su cuerpo para andar en
santidad y así ser dignos de mí.
He abierto aquí la puerta de mi reposo, de la gracia para ti,
la cual ninguna fuerza puede cerrar solamente yo, porque has guardado mi
palabra y te has mantenido firme en mi testimonio.
He aquí yo voy contra aquellos que dicen ser pueblo mío y no lo son,
sino que mienten y así engañan a muchos; yo los hare entender con dolor su
error y hare que vengan y adoren al Dios verdadero.
Vendrá un tiempo de pruebas sobre mi pueblo escogido, pero no temas,
siempre que guardes mi palabra yo también te guardare.
Aquellos que en medio de mi pueblo no se esfuercen por alcanzar la
perfección a la cual han sido llamados, serán desechados de mi presencia.
Decodificando paso a
paso
1.
Y escribe al ángel de la iglesia en SARDIS: El que tiene los siete
Espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice estas cosas: Yo conozco tus
obras que tienes nombre que vives, y estás muerto.
Conozco las obras de muchos que se dicen ser cristianos y están muertos
en sus pecados.
2.
Sé vigilante y confirma las otras cosas que están para morir; porque no
he hallado tus obras perfectas delante de Dios.
Por eso te digo que todo aquel que no muera para el pecado no podrá ser
justificado delante de Dios.
3.
Acuérdate pues de lo que has recibido y has oído, y guárdalo, y
arrepiéntete. Y si no velares, vendré a ti como ladrón, y no sabrás en qué hora
vendré a ti.
Acuérdate que a ti fue revelada la verdad, ponla en práctica y
arrepiéntete de tus pecados, porque el tiempo de mi venida está cerca.
4.
Mas tienes unas pocas personas en Sardis que no han ensuciado sus
vestiduras: y andarán conmigo en vestiduras blancas; porque son dignos.
Todo aquel que viene a mí, deberá purificar su cuerpo para andar en
santidad y así ser dignos de mí.
5.
El que venciere, será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su
nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y
delante de sus ángeles.
6.
El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
7.
Y escribe al ángel de la iglesia en FILADELFIA: Estas cosas dice el
Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno
cierra, y cierra y ninguno abre:
8.
Yo conozco tus obras: he aquí, he dado una puerta abierta delante de ti,
la cual ninguno puede cerrar; porque tienes un poco de potencia, y has guardado
mi palabra, y no has negado mi nombre.
He abierto aquí la puerta de mi reposo, de la gracia para ti,
la cual ninguna fuerza puede cerrar solamente yo, porque has guardado mi
palabra te has mantenido firme en mi testimonio.
9.
He aquí, yo doy de la sinagoga de Satanás, los que se dicen ser judíos,
y no lo son, mas mienten; he aquí, yo los constreñiré a que vengan y adoren
delante de tus pies, y sepan que yo te he amado.
He aquí yo voy contra aquellos que dicen ser pueblo mío y no lo son,
sino que mienten y así engañan a muchos; yo los hare entender con dolor su
error y hare que vengan y adoren al Dios verdadero.
10.Porque has guardado la palabra de mi
paciencia, yo también te guardaré de la hora de la tentación que ha de venir en
todo el mundo, para probar a los que moran en la tierra.
Vendrá un tiempo de pruebas sobre mi pueblo escogido, pero no temas,
siempre que guardes mi palabra yo también te guardare.
11. He aquí, yo vengo presto; retén
lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.
12.Al que venciere, yo lo haré columna en
el templo de mi Dios, y nunca más saldrá fuera; y escribiré sobre él el nombre
de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual
desciende del cielo de con mi Dios, y mi nombre nuevo.
13. El que tiene oído, oiga lo que el
Espíritu dice a las iglesias.
14. Y escribe al ángel de la iglesia
en LAODICEA: He aquí dice el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de
la creación de Dios:
15. Yo conozco tus obras, que ni eres
frío, ni caliente. ¡Ojalá fueses frío, o caliente!
16.Mas porque eres tibio, y no frío ni
caliente, te vomitaré de mi boca.
Aquellos que en medio de mi pueblo no se esfuercen por alcanzar la perfección
a la cual han sido llamados, serán desechados de mi presencia.
17. Porque tú dices: Yo soy rico, y
estoy enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosa; y no conoces que tú
eres un cuitado y miserable y pobre y ciego y desnudo;
18.Yo te amonesto que de mí compres oro
afinado en fuego, para que seas hecho rico, y seas vestido de vestiduras
blancas, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos
con colirio, para que veas.
19.Yo reprendo y castigo a todos los que
amo: sé pues celoso, y arrepiéntete.
20.He aquí, yo estoy a la puerta y llamo:
si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él
conmigo.
21.Al que venciere, yo le daré que se
siente conmigo en mi trono; así como yo he vencido, y me he sentado con mi
Padre en su trono.
22.El que tiene oído, oiga lo que el
Espíritu dice a las iglesias.


