jueves, 12 de enero de 2012

La Revelacion


CAPITULO 1
En este libro “Apocalipsis” también llamado “El Libro De Las Revelaciones”, Jesucristo revela a su siervo Juan, por medio de un Ángel, un mensaje del mismísimo Dios, sobre las cosas que tienen que suceder pronto.

1.       La revelación de Jesucristo, que Dios le dió, para manifestar á sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró, enviándo la por su ángel a Juan su siervo,
2.     El cual ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto.
3.      Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas: porque el tiempo está cerca.

Es bueno saber que se llama bienaventurado no solo  al que lee, sino, también al que oye esta profecía, también se nos pide que debemos prestar atención al mensaje sublime de Dios. Este mensaje se nos presenta codificado en un lenguaje simbólico, donde se cierra un capítulo en la evolución del ser humano, un capitulo que comenzó  con el Génesis cuando Dios creo al mundo.

4.     Juan a las siete iglesias que están en Asia: Gracia sea con vosotros, y paz del que es y que era y que ha de venir, y de los siete Espíritus que están delante de su trono;
5.      Y de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y príncipe de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre,
6.     Y nos ha hecho reyes y sacerdotes para Dios y su Padre; á él sea gloria e imperio para siempre jamás. Amén.

Aquí, Juan dirige un mensaje a través del tiempo, para ser leído en su momento oportuno, todo el pueblo de Dios y aquellos que han estado en contacto de alguna manera con la palabra de nuestro señor Jesucristo, saben que las señales del fin son inequívocas y de una exactitud impresionante.
Ya sabemos del carácter simbólico en el que está escrito el libro, por eso cuando Juan se dirige a las 7 iglesias, podemos saber a quienes está dirigido el mensaje.
(7) Un número simbólico, es aquel que no indica una cantidad, sino que expresa una idea, un mensaje distinto de él, que lo supera y lo desborda.
La Biblia no explica nunca qué simboliza cada número, pero los estudiosos han llegado a averiguar algunos de sus simbolismos y han podido aclarar muchos episodios bíblicos.
El número 7 tiene el simbolismo más conocido de todos. Representa la perfección y el todo, lo completo y universal.
(Iglesias) La Iglesia, el templo de Dios, somos todos y cada uno de nosotros. La Iglesia de Dios, con nuestro señor Jesucristo a la cabeza como sumo y gran sacerdote, cuyo cuerpo viene a ser la comunidad universal que profesa la fe en Cristo, son aquellos valientes que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo. Por eso al referirse a la iglesia se refiere al pueblo de Dios.
 Es decir, que el mensaje decodificado enviado por el altísimo, está dirigido a todos aquellos que estén dispuestos de corazón a abandonar sus caminos torcidos y enderezar la senda que nos trazó nuestro padre.

7.      He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra se lamentarán sobre él. Así sea. Amén.

 En este versículo Juan da certeza, que Jesús viene pronto, y es la primera vez que dice Amen, Así sea. Pero no solo se da un visión fatalista de nuestro futuro, más bien, nuestro señor, en una prueba de amor infinito nos deja este último libro que en su raíz Griega significa básicamente  “Quitar el velo o quitar la cubierta”, es revelarnos los secretos más profundos del padre, para que de esta manera pudiéramos edificar en nuestro corazón una esperanza y una fe inamovibles. Para mí, es la señal más grande que Dios en su inmensa misericordia quiere que cada uno de nosotros recibamos la salvación.

8.     Yo soy el Alpha y la Omega, principio y fin, dice el Señor, que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.
9.     Yo Juan, vuestro hermano, y participante en la tribulación y en el reino, y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla que es llamada Patmos, por la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.
10.  Yo fuí en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,
11.   Que decía: Yo soy el Alpha y Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo á las siete iglesias que están en Asia; á Éfeso, y á Esmirna, y á Pérgamo, y á Tiatira, y á Sardis, y a Filadelfia, y á Laodicea.

En este tiempo el apóstol Juan ya anciano, se encontraba preso en la isla llamada Patmos por causa de predicar el evangelio de Cristo. Dice Juan que fue llevado en el espíritu en el día del señor.
La frase “El día del Señor” usualmente identifica a eventos que tendrán lugar al final de la historia  y con frecuencia es juntamente asociada con la frase “en aquel día.” Una clave para entender estas frases es notar que ellas siempre identifican un período de tiempo durante el cual Dios interviene personalmente en la historia, directa o indirectamente, para llevar a cabo algún aspecto específico de Su plan. 
Jehová mismo se le presenta a Juan, como el Alpha y el Omega, que son la primera y la última letra del alfabeto Griego, principio y fin, es decir que no existe Dios alguno ni antes, ni después de él, es el único Dios, El Todopoderoso.
Se le encomienda a Juan que escriba en un libro todo lo que va a ver y lo envíe a las 7 iglesias en Asia.
Efectivamente, las 7 iglesias que hace referencia este libro existían en ese momento y por supuesto que recibieron el mensaje que Dios todopoderoso había enviado para ellas en su tiempo. Que por demás son mensajes de un padre preocupado por un hijo, el cual no está haciendo su trabajo como es, pero dentro de esos mensajes a las 7 iglesias, existe otro mensaje codificado para ser entregado en su tiempo, las 7 iglesias a que  hace referencia el libro hace muchos siglos que dejaron de existir, no por ello el mensaje dejo de tener vigencia.
Desde un principio Dios, en su inmensa sabiduría, tenía claro cuál era el papel de esas 7 iglesias (el pueblo de Dios) y hacia donde estaba dirigido el mensaje.

12.  Y me volví á ver la voz que hablaba conmigo: y vuelto, vi siete candeleros de oro;
13.  Y en medio de los siete candeleros, uno semejante al Hijo del hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por los pechos con una cinta de oro.
14. Y su cabeza y sus cabellos eran blancos como la lana blanca, como la nieve; y sus ojos como llama de fuego;
15.  Y sus pies semejantes al latón fino, ardientes como en un horno; y su voz como ruido de muchas aguas.

Juan ve por primera vez la voz que le habla, resaltan 7 candelabros de oro, que después, el mismo Dios le revela que representan las 7 iglesias (el pueblo de Dios) y en medio de los 7 candelabros (y en medio del pueblo de Dios)  uno semejante al hijo del hombre, este título es muy usado al referirse a nuestro señor Jesucristo, describe su vestidura y resalta que está ceñido por el pecho con una cinta de oro.
La descripción de Jesucristo, ceñido por el pecho con una cinta de oro, nos indica que representa a un sumo sacerdote y en la posición que se encuentra en el medio de los 7 candelabros que son las 7 iglesias (el pueblo de Dios), nos dice          que él es la cabeza de la iglesia universal, el sumo sacerdote, el gobernante, la misma Iglesia de Dios, cuyo cuerpo viene a ser la comunidad de Cristianos que profesa la fe en Cristo, compuesta de varones valientes que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.

16.  Y tenía en su diestra siete estrellas: y de su boca salía una espada aguda de dos filos. Y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.
17.  cuando yo le vi, caí como muerto á sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas: yo soy el primero y el último;
18.  Y el que vivo, y he sido muerto; y he aquí que vivo por siglos de siglos, Amén. Y tengo las llaves del infierno y de la muerte.
19.  Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de éstas:
20.El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y los siete candeleros de oro. Las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias; y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias.

En su mano derecha tiene 7 estrellas, nuevamente habla del número 7, esta vez con referencia a las estrellas; Sabemos que cuando se habla de estrellas, hablamos de Ángeles y del número 7 hablamos del todo. El estar en su mano derecha también tiene connotación, y es el poder que tiene sobre las 7 estrellas. Jesús tiene bajo su mando todos los Ángeles de Dios que protegen a su pueblo.
De su boca salía una espada aguda de 2 filos, siempre se ha sabido que la palabra de Dios viene directamente de su boca y que nos puede servir para salvación, pero también para condenación.
Ni el infierno, ni la muerte tienen potestad sobre Jesús, él puede entrar y salir cuantas veces quiera y salvar a quien él quiera, para eso tiene las llaves.

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